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New York Dergisi, Strekfus Beltzenschmidt için Southern Homes and Gardens hakkında bir dizi makale yazmamızı istedi - evet bu onun adı! (Dogwood'un Kabuğu'ndaki ana karakter) sadece Güney'in bildiği plantasyonlardan ve tarihi konutlardan bazılarını değil, büyüdüğü ev ve ziyaret ettiği akrabaları da dahil olmak üzere gençliğinin yerleri çocuk. Amaçlanan makaleler özünde, daha sonra ana karakterin çalkantılı ve bazen esprili çocukluğu hakkındaki anılarına dönüşen kısa hikayeler haline gelir. Sonuç, sadece patronuyla derginin içeriği ve yönü hakkında devam eden bir savaş değil, aynı zamanda insanları ve geçmişinin yerlerini hatırlamak için acı verici bir yolculuktur. Bu, benim zamanımda okuduğum yabancı kitaplardan biriydi ama bir şekilde oldukça ilginç.

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Lunar Park llegó muy bien recomendado a mis manos, pero la precedente media lectura de Psicópata Americano no me dejaba aproximarme a la última novela de Bret Easton Ellis sin resquemores y recelos. Pero yo soy insistente y me gustan los retos. Es bueno leer Lunar Park sin saber nada del libro ni del autor. Pero Bret es ya autor de culto así que supongo que muy pocas personas llegarán a leerlo vírgenes. Digamos que yo con Bret tuve unos escarceos que no pasaron de los previos con Psicópata, así que con Lunar estaba casi pura. Por lo tanto, para quien no ha leído nada de Bret le recomiendo que lea de inmediato Lunar Park sin leer una sola línea de las que vienen a continuación y se hagoa solito su propia opinión. El principal gancho y atractivo de Lunar es su archicitadas influencias autobiográficas. Lo confieso: llegó una parte del libro en que me puse a investigar sobre Bret para ver qué era cierto y qué no, y quiénes eran quiénes. Para mi fue divertidísimo descubrí algunas cosas morbosas de la vida de Bret que a la final no le pusieron ni le quietaron nada al libro en sí mismo. No pierdo de vista que es un comportamiento obsesivo y necio; porque ¡vamos es una novela! ¿qué importa dónde empieza la realidad y dónde termina la ficción? Pero este es el primer aspecto empírico de Lunar Park. Por allí leí que este aspecto autobiografico-ficción es llamado “metalectura” y me parece que le va el término. Pero, creo yo, que el mayor atributo de esta novela es esa propiedad sagrada que tienen algunos libros de no dejarse soltar. Lunar Park se le pega a uno en las manos. Yo me encerraba en el baño para que me dejaran leerla en paz, ojo que la leía también fuera del baño: caminando, en el metro, al medio día en el almuerzo, antes de dormir porque Lunar tiene un ritmo magnifico que va de interesante, entretenido, curioso a vertiginoso. Por último Lunar Park da miedo, pero del sabroso. Tengo que enfatizar que esta es una experiencia absolutamente subjetiva y depende claro de que le libro de verdad me gustó y me dejé enganchar en el ambiente que construye el autor, seguro que hay miles de personas que ni sentirán coquito; pero yo sí me crispé en su debido momento, y ¡eso no tiene precio! Para todo lo demás existe Mastercard. En total tenemos una novela – que evidentemente está escrita a la perfección – que se publica en un momento estratégico de la vida del autor después de ocho años de su último libro, que te engancha prometiéndote escandalosas revelaciones de su vida, que luego te confunde al empezar a enredarse con personajes de otros libros y personajes de la vida real cuyo ritmo se centra en las patologías más temidas de las relaciones padre-hijo y creador-creatura, que te pone de punta con unos acontecimientos que desbocan en absurdos, sobrenaturales y aterrorizantes; y termina cerrando como Diox manda – es que estas obras tan ambiciosas terminan poniendo al torta al final – con un capitulo emotivo que no es lo que parece ni está dirigido a quien se dirige. Cito al Blog Sueños a Pila “Y Lunar Park guarda lo mejor para el final: las últimas 14 páginas conforman uno de los mejores finales alguna vez escritos. Y el libro termina pero no, perdón, esos libros con finales así no terminan nunca. Se convierten en epifanía pura.” Es hacia el final donde se puede percibir el tono realmente “personal” del libro que más allá de una realidad tangible se dirige hacia una realidad profundamente humana y emotiva que el autor sabe aprovechar en pro de alguna “redención” pendiente que es solicitada. Demonios, acabo de encontrar una reseña mejor que la mía en Página12y en LeerGratishay una reseña donde no le echan tantas flores; siempre es bueno leer a los detractores.